Es el antagonista perfecto para el amor, odiar, repudiar, aborrecer,
sentir repugnancia, la ira más incesante, la antipatía mas severa, la aversión más
profunda; contra lo que nos disgusta. Tomando en cuenta que el hecho de causar
un disgusto no es más que hacernos daño por culpa de la maldad que llega a gobernar
el instinto atroz de destrucción en ciertas personas, que por cierto resultan
ser las que más amamos. Es por esto que odiar es el sentimiento que más duele,
mas destruye y aún mas auto destruye, pues llega a sentirse tanto y tan fuerte
que nos obliga a llevar a cabo la venganza para igualar las cosa como al
equilibrar la balanza.
Por: Joselyn Freire

Por: Joselyn Freire
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